Cuando pierde da (ba) la mano
Blogs - Casos y cosas del futbol
Jueves, 18 de Agosto de 2011 16:37

 

Por Carlos Aguilera.

 

Tantos como amamos este invento perfecto que es el fútbol tendríamos que estar hoy festejando la gran fiesta que -de madrugada- brindaron Barcelona y Real Madrid: calidad, goles, espectáculo, fuerza… Dicen que sobre el césped del Camp Nou estaban los dos mejores equipos de Europa, que en clave balompédica es tanto como decir del mundo.

El mejor estaba, sin duda: el Barcelona. Que ganó. El otro, el que aspira a arrebatarle el cetro, ha elegido un camino lateral que empaña cualquier aproximación al pódium donde hoy por hoy se asienta con solidez su gran rival. Malas noticias para el Real Madrid: su sobreesfuerzo de estos dos partidos, su dominio en muchos momentos del juego, su mejor fútbol en bastantes fases de los partidos (las próximas semanas dirán si se debió a una pretemporada mejor diseñada que la del Barcelona), todos esos elementos que en conjunto podrían apuntar a un recorte en las diferencias entre uno y otro equipo, no sirven para superar a su gran rival, que con las súbitas apariciones de sus estrellas decantan partidos y eliminatorias. Siempre, además, en un gran tono para los días de agosto en que estamos.

Con todo, la peor noticia no es esa. Porque mientras el Barcelona agranda en el planeta su imagen de equipo insuperable y enamora a cuantos miran el fútbol a partir del balón, el Real madrid se sumerge cada vez más en una marea de antipatía que, para pasmo de casi todos, sus dirigentes no parecen apreciar. O si la aprecian no son capaces de medir la gravedad de sus consecuencias.

El fenóemno no es nuevo. Es cualquier cosa menos inesperado. Cualquiera que se haya tomado la molestia de leer estas humildes líneas ya sabrá que lo dijimos incluso con carácter preventivo y que los acontecimientos, apenas un par de meses después, habían confirmado los pronósticos. No diré que lo de la madrugada del jueves supera todos los cálculos porque, al paso que van las cosas, se trata tan solo de esperar al próximo Real Madrid-Barcelona…

Cuando Florentino Pérez dijo aquello de “así también se hace madridismo” abandoné toda esperanza. Cuando se le dieron plenos poderes al auténtico ‘veneno’ de esta situación, Mourinho, se estaba certificando el adiós definitivo a los valores que hicieron del Real Madrid el club más admirado de Europa. Las consecuencias están a la vista: que alguien me corrija, pero –por lo que yo vi- cuando Alonso marcó el gol de la Selección en Bari, hace diez días, ningún barcelonista fue a darle la mano por el tanto conseguido.

A la una de la mañana del jueves el Barcelona era campeón de la Supercopa. Podría haberla ganado el Madrid, pero la ganó el Barcelona. La dureza innecesaria y el mal perder de algunos de sus jugadores se contagian a pasos agigantados a tipos hasta ayer moderados y ejemplo de buen comprtamiento deportivo (léase Casillas). El equipo se retiró del césped sin esperar a la entrega del trofeo.

Lo ha dicho Piqué (“daño” de Mourinho al fútbol español), Xavi (la imagen del Madrid es “penosa”) y Guardiola (“que alguien pare esto porque un día pasará algo”). Pero quien podría pararlo (léase Florentino Pérez) parece vivir encantado con estos modos. Me pregunto: ¿cuánto tiempo se pueden mantener en el fútbol los ataques al árbitro y hasta a los recogepelotas, en definitiva “el mundo contra mí” para justificar derrotas? ¿Hasta cuándo aguantará el madridismo estas coartadas?

Y lo bueno del caso es que estos comportamientos no sirven para nada: ahí lo tienen, el Barcelona campeón de la Supercopa.  

 
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