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La plena razón que asiste al Barcelona en sus quejas ante la llamada de Del Bosque a sus jugadores, justamente los mejores, se equivoca al apuntar al enemigo, que no es el seleccionador nacional, sino la demencial planificación que aprueba la Federación y sobre la que los clubes no dicen nada cuando deberían decirlo, en su momento, es decir, en la asamblea del fútbol español, que es donde se aprueban locuras como la de este calendario.
Más allá del afán recaudativo de la Federación, el escenario general está en estas pretemporadas, impropias de lo que deberían ser: arranque escalonado, sereno, preparatorio para la competición en serio. Pero la sobreexplotación que en estos tiempos se hace del futbolista alcanza por igual a las sociedades deportivas y también a quien debería dar ejemplo y, sin embargo, actúa contra toda lógica, es decir, la Federación.
Así, se llega a esta cita con México el 11 de agosto, un mes después del último partido de la selección, cuando ese combinado campeón apenas ha tocado balón ene stos días en que disfrutaron de sus bien merecidas vacaciones. La Federación acordó ese amistoso nada menos que en México y parece fuera de toda duda que no confiaba en que la representación española en Sudáfrica alcanzaría la cita decisiva. Menos sentido tiene que, además, se fijase la fecha de la Supercopa para tres días después. Se cierra el círculo: los internacionales del Barcelona, faltos de preparación, deberán viajar a México, enfrentarse a los mexicanos y al ‘mal de Moctezuma’, volver con doble ‘jet lag’ en el cuerpo y enfrentarse a un aguerrido Sevilla, cuyas figuras –menos que las barcelonistas, pero tan respetables- habrán sufrido las mismas penas.
¿Podía Del Bosque actuar de otra forma? La trampa saducea que le tendía la Federación impedía un distinto actuar: por contrato, deben estar ‘in campo’ los mejores. Hay más barcelonistas que de otros equipos, pero ello es consecuencia lógica de la superioridad azulgrana actual. Hubo otros tiempos en que otros inoportunos partidos (Islas Feroe, República Dominicana…) no tan demenciales como este, cierto, afectaban más a otros equipos que entonces eran superiores en el escenario del fútbol español.
Guardiola estará pensando en no arriesgar a sus figuras en el compromiso de la Supercopa, donde una lesión muscular los podría apartar para muchas semanas de la competición verdadera, la Liga. Pero también Del Bosque podría ser víctima de esta ‘trampa’ federativa, pues también él se expone a perder a las figuras de la selección para otros partidos, ahora que España está en pleno pináculo de su prestigio internacional.
La Federación ha dado un pésimo ejemplo en el panorama de las pretemporadas, que si entre los clubes tiene alguna justificación –la necesidad de hacer caja para pagar los megacontratos de sus estrellas- en el caso federativo sólo responde a un afán: recaudar. Una sobreexplotación injustificable de especies que deberían ser declaradas ‘protegidas’, más que nadie, por la propia Federación.
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