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El Hércules ascendió a Primera División el pasado mes de junio. Un mes después empiezan a conocerse nuevos datos que proyectan la sombra de una duda sobre la limpieza del ‘éxito’ deportivo: escuchas telefónicas que llegaron a las instancias judiciales incitan a pensar que hasta en cuatro partidos decisivos para el ascenso, en la apretada clasificación de las últimas jorndas en Segunda, hubo al menos intentos de ‘tocar’ a jugadores rivales.
Jueces y fiscales investigaban otro caso en el que aparece implicado el máximo dirigente del Hércules, pero eso no obvia que las escuchas tengan valor legal. Lo que ocurre es que, insólitamente para la importancia que el deporte en general y el fútbol en particular ha alcanzado en la sociedad, los supuestos en los que habrÃa incurrido el Hércules no tienen engarce penal. Lo tendrán, según la reforma legal que se proyecta, pero todavÃa no ha llegado el caso. Asà que, entretanto, la FiscalÃa ha remitido el contenido de las escuchas –en las que nÃtidamente se detallan pormenores con nombres y apellidos- al Consejo Superior de Deportes (CSD), para que tome decisiones en su caso.
Los precedentes de casos parecidos no indican que la investigación, en caso de haberla, vaya a avanzar hasta traer consecuencias. Como mucho, se llamará a alguno de los ‘mencionados’; se le preguntará; lo negará, porque nadie declara contra sà mismo, y ahà se parará la cosa. Con la misma perezosa actitud con que se abrirá –si se abre- la investigación se cerrará el expediente. Y como estas actitudes antideportivas dejan perjudicados –el Betis, el más directamente afectado, ya ha protestado- se le contentará con promesas de relativo cumplimiento: árbitros bonancibles la próxima temporada.
Contrasta el ‘rigor’ de las autoridades futbolÃsticas con las de otros deportes. En el ciclismo, por ejemplo, basta con sorprender a un ciclista con una toma para bajarlo de la bicicleta, echarlo de la carrera, desposeerlo de los triunfos que hasta ese momento alcanzase en la clasificación… Claro que todo eso se hace en un deporte que todavÃa no controlan las grandes firmas de ropa deportiva: en concreto, el Tour, la única gran competición internacional donde no mandan las marcas que todos conocemos.
En el fútbol, no. Y menos en España: hace ahora un año, otra escucha –esta, sin el sello de legalidad de una autorización judicial- implicaba a un equipo muy concreto en estas lides en la compra de partidos. Ascendió y en primera sigue. Las protestas llevaron sordina. Eran para la galerÃa. Hace casi veinte años, un periodista prefirió alertar al club de sus amores antes que presentar a sus lectores el mayor ‘scoop’ informativo del balompié español: una llamada telefónica iba a tratar de amañar el partido decisivo para el tÃtulo de Liga. Entre ‘perjudicar’ a ‘su’ equipo o perjudicar a la limpieza de la competición, prefirió lo primero.
Delanteros que ‘ralentizan’ la jugada y dan tiempo a los defensas para evitar el gol aparecen a la siguiente temporada en el equipo al que beneficiaron con su ‘entretener’ el remate; porteros de manos blandas; lesionados bajo sospecha… Ahà siguen. Y seguirán. Como el Hércules en Primera…
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