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Jesús Pulido
ElDesmarque
El desembarco de los nuevos dueños del Decano tiene aún en vilo a buena parte de la afición. En unos levanta recelos, en otros desata ilusiones y, en la mayoría, la cosa se queda en incertidumbre. Pero lo que no se puede negar es que, desde que el grupo liderado por Víctor Hugo Mesa y Pablo Comas ha aterrizado en el Recre, algunas cosas están empezando a cambiar, y me atrevería a decir que para bien.
Sin ánimo de ofender a nadie ni de que mis palabras se malinterpreten, creo que esta vez lo de la profesionalización del club va en serio. Ya se empezaba a hablar de ello hace cinco o seis años, pero poco se avanzó en ese sentido. Sin embargo, y por lo que me consta, este punto es de vital importancia para los nuevos propietarios del Recreativo. Veremos qué pasa en los próximos meses, y sobre todo de cara a la próxima temporada, pero ya es hora de que determinados trabajos pasen de manos voluntariosas y bienintencionadas a manos profesionales y expertas (y a las que no le falte buena intención, claro).
En este sentido, creo que es palpable que hay asuntos en los que el club está dando un paso adelante. El más evidente, en la RSC (Responsabilidad Social Corporativa). El Decano está apostando claramente por ello y, aunque de momento han sido actuaciones sin demasiada repercusión, sí que se han notado porque hasta ahora casi brillaban por su ausencia. La RSC puede definirse como la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva y valorativa y su valor añadido.
La principal herramienta con la que cuenta el Recreativo para gestionar su política de RSC es la Fundación Recre, un organismo creado en su momento bajo el manto del 'bienintencionismo' y las fotos de politiqueo facilonas pero que, con el tiempo, se fue quedando para poco más que una recogida de juguetes en Navidad y como plataforma simbólica de la cantera. Esto quiere decir que no existía una política de RSC en el Recre más allá de las cuatro ideas que entre unos y otros pudieran aportar.
Ahora parece que se empiezan a definir las bases de esa política y que la Fundación Recre retomará el protagonismo perdido. Ya lo hemos visto en las últimas semanas, en las que se ha intensificado la participación de los jugadores y diferentes miembros del club en actos benéficos, visitas a hospitales, actos con las peñas, visitas a colegios, visitas de escolares a la Ciudad Deportiva y, además, parece que se empieza a reforzar los lazos con la provincia y con el fútbol modesto.
Algunas de estas cosas ya se hacían, aunque vagamente y, desde luego, estoy seguro de que son sólo la punta del iceberg de una estrategia mucho más elaborada. Espero que sea así y que, por el bien del club, no se quede en una serie de actos sueltos.
Definir una política de comunicación adecuada (en la que la RSC esté incluida) será casi tan importante para el futuro del Recreativo como salvar su situación económica y hacer una buena planificación deportiva.
Créanme cuando les digo que una buena estrategia comunicativa salva muchos miles de euros, y hasta algún que otro millón, cuando las cosas no marchan bien en el terreno de juego o en los despachos. Esto en el Recre, hasta el momento, era como ir a ver una película en chino. Ahora, a lo mejor, ya le vamos poniendo los subtítulos.
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